Antes de ayer se celebraron en EEUU primarias en 5 Estados (Florida, Ohio, C. del Norte, Illionois y Missouri) y nos han dejado la defunción política de un robot (un minuto de silencio por Marco Rubio) y un pequeño margen de maniobra para que el GOP no deje ser a Donald Trump su candidato oficial (puedes verlo aquí).

Cada vez pintan más bastos para los republicanos, los cuales viven a la zozobra de su candidato más polémico.  Lo que empezó como una broma de mal gusto huele a tragedia griega, ya que, en ninguno de los caminos existentes el partido sale bien parado.

Me explico, los republicanos tienen la última bala en la Convención de Cleveland donde se guardan el derecho de decidir su candidato (la victoria de Kasich en Ohio, su Estado, abre esa pequeña posibilidad). Imaginemos, el escenario ideal para el GOP un Disneylandia  conservador, y es que de aquí a la Convención de Cleveland que se celebrará  del 18 al 21 de julio, Trump no consiga la mayoría necesaria de los delegados en las primarias y caucus que quedan en juego  y que puedan no elegirlo como candidato optando así por otro.

Como lo normal es que, aunque Rubio se haya retirado después de perder en Florida por una humillante derrota (en símiles futbolístico es algo como esto) y muchos de sus simpatizantes opten por el “ultra conservador” Ted,  lo lógico es que Donald llegue a la Convención subido a lomos del elefante,  otra cosa será ver como el partido lo tira y pone otro candidato.

La pregunta que nos hacemos y que intentaré dar una respuesta breve y explícita sobre qué le pasa a Estados Unidos (más bien a los republicanos, Trump como candidato sería servir a Clinton la presidencia en bandeja de plata incitando también a una mayor participación de la habitual entre la minoría latina) para querer de candidato a una persona que utiliza un lenguaje agresivo más típico de campañas de principios de los 60.

Lo primero es que, es un outsider, no es un político, los cuales no sé si lo habrán notado, no está muy bien valorados últimamente. A todo esto, sí que quiere un “insider” como veep, pero eso es otro cantar. Aunque esto sea discutible, Trump atiza a Washingotn sin despeinarse (en exceso) dando esa sensación de “he venido a hacer política porque los que están no van a mirar por el interés del país y solo por sus amigos extranjeros y oligarcas”.

Lo segundo es que ha sabido captar con ese mensaje a los olvidados, hombres en su mayoría,  de raza blanca sin estudios universitarios y que viven en las zonas rurales del país. Palabras más, palabras menos y sin entrar en detalles, el populismo hace efecto en todos los lugares del mundo y es una mecha que se enciende rápidamente en el momento de turbulencias que vive el planeta.

Lo tercero y por último es que nos guste o no, es un animal cuyo hábitat son los medios de comunicación. Sus salidas de tono, sus palabras controvertidas y su flequillo rebelde vuelve locos a todos los medios tradicionales, a los que tanto Cruz como Rubio (D.E.P) critican por haberle hecho un montón de publicidad gratuita como escribe hoy en Politikon  Roger Senserrich.

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