Todos los medios de comunicación, con el objetivo de generar un contenido uniforme, tienen libros y manuales de estilo. En ellos incluyen tanto las directrices lingüísticas que tienen que seguir sus redactores como cuestiones periodísticas. En este caso hemos escogido el Libro de Estilo del periódico El País, por ser el más antiguo; de hecho lleva guiando a sus redactores desde su publicación en 1980.

Si bien todo el mundo comprenderá a qué nos referimos cuando hablamos de “directrices lingüísticas” (normas sobre los signos de puntuación, la utilización de anglicismos, la estructuración del texto, etc.), es imprescindible que expliquemos qué entendemos como “cuestiones periodísticas”. Son las pautas morales por las que se rige el medio de comunicación en general, y El País en particular.

Vamos a centrarnos en la primera sección de su manual, la titulada como Política editorial, en concreto en los puntos 1.2 y 1.3.

1.2. El País se esfuerza por presentar diariamente una información veraz, lo más completa posible, interesante, actual y de alta calidad, de manera que ayude al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio.

Este tema ya lo tratamos en un post anterior titulado “¿Los personajes públicos tienen los mismos derechos de imagen y honor que nosotros?, en el que os explicábamos los conceptos de ‘información veraz’ e ‘interés público’, así que no profundizaremos en este artículo. Igualmente hacemos referencia a él para mostraros que el respeto por la veracidad del hecho y su correspondiente contrastación es una máxima que siguen todos los periódicos reputados, en sus versiónes online y offline.

 

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1.3. El País rechazará cualquier presión de personas, partidos políticos, grupos económicos, religiosos o ideológicos que traten de poner la información al servicio de sus intereses. Esta independencia y la no manipulación de las noticias son una garantía para los derechos de los lectores, cuya salvaguardia constituye la razón última del trabajo profesional. La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí.

Vamos a separarlo en dos partes, puesto que aunque los conceptos sean complementarios, pueden comentarse de manera individual. Desde el principio hasta “del trabajo profesional” el periódico reivindica su posición como medio independiente e incorruptible que no se verá afectado por ningún tipo de extorsión. Defiende los derechos de los consumidores y usuarios que leen sus noticias y que han depositado su confianza en ellos, pero, ¿por qué? Porque no solo la moralidad rige su enfoque y la manera de relatar los hechos, sino que la CE (Constitución Española) así lo exige a todos los profesionales de la información.

Y para finalizar, deja claro que en cualquier artículo o reportaje elaborado por el periodista, debe estar diferenciado el hecho noticioso de la opinión que este le ha generado. Es de vital importancia que esto se cumpla, de lo contrario se estará compartiendo una información sesgada y se incumplirá el punto 1.2 al impedir que el lector entienda la realidad que le rodea y se forme su propio criterio sobre la misma.

En próximos post comentaremos y ampliaremos la información sobre los libros de estilo y continuaremos analizando el manual de El País.

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