“(…) cualquiera que sea el efecto que las circunstancias tengan sobre las facultades, todo ser puede volverse virtuoso, mediante el ejercicio de su propia razón, (…) la educación más perfecta constituye, en mi opinión, un ejercicio del entendimiento, orientado a lo mejor posible para fortalecer el cuerpo e instruir el corazón. O, en otras palabras, que capacite al individuo tanto en el logro de prácticas de virtud como en la independencia”, Mary Wollstonecraft, Vindicación de los derechos de la mujer.

08/03/16. El día de la mujer representa la lucha de todos por alcanzar una sociedad igualitaria en la que la diferencia de género no suponga el detrimento de los derechos de sus ciudadanos. Con el paso de los años hemos sido testigos del desarrollo de un sistema educativo que aumentaba las posibilidades de construir un mejor mundo en el que vivir para todos, con independencia de nuestro origen, credo o sexo.

A pesar de ello, las flagrantes carencias de este sistema hacen que algunos aspectos de nuestra idílica sociedad avanzada se enturbien y comprometan la integridad moral e intelectual de algunos de sus habitantes. No todos pensamos igual, nuestros razonamientos son distintos y la educación debe fomentar y, al mismo tiempo, guiar estos razonamientos por el camino del respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos. Tener unos conocimientos mínimos sobre nuestro entorno nos permite visualizar y afrontar los problemas políticos, económicos, sociales e ideológicos desde una perspectiva reflexiva, evitando obviar los errores del pasado y repetirlos por ignorancia.

Si desde pequeños se nos enseñase que todas las personas tenemos las mismas oportunidades y que el trabajo duro genera los mismos beneficios para unos que para otros, las disparidades que existen hoy en día en el ámbito laboral (y que representan uno de los principales conflictos socioculturales y políticos, además de las cuestiones bien consabidas pecuniarias) irían disminuyendo de forma progresiva, y estaríamos más cerca de vivir como iguales.

El informe “Education at a glance interim report: update of employment and educational attainment indicators” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma que “(…) en los países de la OCDE hay una diferencia de 20 puntos porcentuales en las tasas de empleo de hombres y mujeres sin la segunda eta de Educación Secundaria mientras que la diferencia es de 9 puntos porcentuales para los que tienen Educación Terciaria o Superior. Es España, las diferencias son más pequeñas y también disminuyen a medida que aumenta el nivel educativo. La diferencia por sexo es de 17 puntos porcentuales para los que no han alcanzado la segunda etapa de Secundaria y de 7 para los que tienen Educación Terciaria”.

Esto refleja que, cuanto mayor nivel de educación tienen las personas más posibilidades reales existen que consigan un empleo. A pesar de ello, la brecha salarial sigue siendo una realidad que hay que cambiar.

Feliz Día Internacional de la Mujer.

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